Qué Hacer Para Manejar Mis Emociones Negativas Y Positivas

Qué Hacer Para Manejar Mis Emociones Negativas Y Positivas
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Qué Hacer Para Manejar Mis Emociones Negativas Y Positivas

En el contexto del crecimiento personal, el tema del manejo de las emociones juega un papel central. Esto se debe a que los seres humanos siempre han tratado de mejorar para vivir mejor y más satisfactoriamente.

Sin embargo, no siempre tiene éxito, y a veces las soluciones que se ponen en marcha pueden complicar las cosas.

Describiremos en este artículo algunas consideraciones generales que pueden ayudarte a comprender esta área.

Qué Hacer Para Manejar Mis Emociones Negativas Y Positivas

La gente trata de varias maneras de manejar sus emociones: una manera frecuentemente usada, pero ciertamente equivocada, es no reconocerlas, y actuar sólo bajo los dictados de la racionalidad.

No queremos anunciar soluciones “irracionales”, pero queremos advertir contra la tentación de querer vivir la vida “a medio camino” no aprovechando al máximo o, peor aún, ignorando los enormes recursos que provienen de nuestro mundo emocional.

La misma manera en que entendemos la palabra autocontrol puede dar lugar a malentendidos y ser engañosa.

Frases como: “expresarse auténticamente”, “estar en la corriente”, “estar centrado” están más cerca de la idea que queremos expresar.

A veces sucede que para perseguir el autocontrol se intenta rígidamente aferrarse y no abandonar el control, casi como si esto pudiera hacer colapsar la sensación de seguridad, ilusoria diríamos.

Está claro que tarde o temprano esta actitud conduce al agotamiento de la energía y a una buena cantidad de estrés.

Ciertamente, es deseable lograr un autocontrol total, pero lo que marca la diferencia es la forma en que se pone en práctica esta intención.

Te daremos algunos ejemplos para que se explique mejor. Piensa en una persona que está conduciendo un coche que de repente se desliza sobre el hielo: instintivamente será llevado a contra-virar con la intención de volver a la pista, pero haciendo esto perderás el control del coche porque el chasquido de la dirección favorece la dirección centrífuga y la salida de la carretera.

Emociones, sentimientos y estados de ánimo: ¿cuáles son las diferencias?

El truco será inicialmente seguir el derrape y luego recuperar lentamente la trayectoria deseada. Si la velocidad no es demasiado alta, ¡ahora se puede conseguir! Es decir, que a veces las soluciones (¿correctas?) parecen paradójicas.

De hecho, es paradójico seguir utilizando sistemas que no funcionan! Todo el mundo puede referirse mentalmente a situaciones similares en sus vidas que tienen que ver con el manejo de las emociones. Por sugerencia de autocontrol, a veces todos podemos decidir conscientemente perder el control.

Por ejemplo, podemos enfadarnos porque hemos decidido que una cierta situación ya no es la adecuada para nosotros y decidimos desahogarnos para finalmente hacer valer nuestras razones.

Sabemos que hay mejores maneras que otras de hacerlo. O en el peor de los casos podemos revalorizar en algunas situaciones el dicho románico ¡Cuando hace falta, hace falta!

Tener el control de mi vida también puede significar decidir perder el control deliberadamente por un espacio de tiempo dado.

Afortunadamente en la mayoría de los casos las cosas fluyen naturalmente sin demasiados cálculos, pero se sabe que al principio el aprendizaje pasa por la conciencia racional.

Si pensamos por ejemplo en cuando aprendimos a conducir el coche, al principio del aprendizaje intentamos controlar con esfuerzo cada uno de nuestros movimientos mínimos, pero esto inevitablemente creó un cierto obstáculo y una cierta rigidez en la conducción, hasta que el aprendizaje no se consolidó a un nivel inconsciente. En este punto nuestros movimientos finalmente se han vuelto fluidos y espontáneos.

Algo como esto sucede cuando, a pesar de tener ya una cierta habilidad, pero “autodidacta” de una manera no realmente ortodoxa, se quiere perfeccionar tomando lecciones de un maestro, (tomar lecciones de tenis por ejemplo).

En la fase inicial de “re-aprendizaje” es necesario volver a preservar la atención consciente a algo que ya se había vuelto natural, y este retorno a la “competencia consciente” generalmente corresponde a un empeoramiento del rendimiento.

Esto se debe a que la Mente Consciente no es capaz de controlar la compleja y rápida sucesión de movimientos que involucra una cierta habilidad y casi siempre es necesario adquirir ciertas habilidades a un nivel inconsciente, para no tener que prestarles más atención consciente.

Esto implica (poseer) por parte del Ego consciente la capacidad y voluntad de “apartarse” y “dejar que las cosas sucedan”, junto con la confianza de tener dentro de uno mismo todos los recursos necesarios para llevar a cabo correctamente una determinada tarea.

Con respecto a este concepto, encontramos esclarecedor el texto de “El juego interior del tenis” de Tim Gallway al que nos referimos para un estudio en profundidad de los aficionados al tenis.

Sabemos que la capacidad de confiar en los recursos inconscientes de uno mismo se pone a prueba cuando lo que está en juego es emocionalmente significativo.

Es entonces cuando el deseo de controlar entra en juego! Esto, sin embargo, casi invariablemente introduce un desequilibrio en el mecanismo automático y algo se atasca.

Los deportistas lo experimentan siempre que no pueden ser fluidos en sus movimientos, ya sea por cansancio, o por el deseo de exagerar, o por “ansiedad de rendimiento”.

Este es el caso en determinados momentos ejemplares conocidos en el mundo del deporte, como son: los tiros penales en los partidos de fútbol, el baloncesto en un momento álgido del partido o los puntos decisivos en el tenis. Para algunas personas la necesidad de “tener control” está justificada racionalmente por la necesidad de estabilidad y seguridad, por lo que miran con un poco de sospecha las emociones porque son percibidas como desestabilizadoras y una fuente de ansiedad más que como una fuente de placer e implicación.

¿La solución? Aprende a confiar en tu inconsciente y a equilibrarlo con racionalidad y emotividad. Si comparamos la racionalidad con el jockey y la emocionalidad con el caballo, en una personalidad integrada un jockey en armonía con tu caballo hace cosas que ninguno de los dos por separado podría hacer por separado.

Creemos que un verdadero equilibrio corresponde, en una personalidad sana, a la integración de diferentes partidos.

Nuestro deseo es considerar el crecimiento personal como una maravillosa oportunidad para aprender a vivir mejor y por qué no, ser feliz, sin olvidar ser tolerante con la imperfección natural del ser humano y disfrutar del camino!

Emociones y sentimientos: Definición y funciones

Las emociones y los sentimientos a menudo se confunden: en realidad son fenómenos/procesos contiguos que difieren sustancialmente en intensidad y duración. Específicamente, las emociones serían sentimientos menos intensos y de corta duración.

Sin embargo, la literatura psicológica habla sobre todo de las emociones como un conjunto de reacciones a varios niveles (neurofisiológico, expresivo-motriz, cognitivo y conductual) en respuesta a un estímulo externo.

Las emociones tienen diferentes funciones. A nivel evolutivo, es un comportamiento adaptativo que ha permitido el desarrollo de la vida social, ya que apoya la comunicación y la adaptación al entorno físico y social.

Por lo tanto, constituyen un sistema de información social que permite gestionar la relación con el otro. Cada persona, sobre la base de una evaluación subjetiva, elige la respuesta más apropiada y, por lo tanto, no es un mecanismo rígido.

La emoción es el resultado de un proceso de evaluación caracterizado por cogniciones cálidas, es decir, las respuestas emocionales son la base para distinguir entre aspectos importantes y no importantes.

Los sentimientos físicos relacionados con la emoción sirven para integrar todos los componentes del episodio emocional: motivación, cognición y comportamiento.

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