Qué Hacer En Caso De Fiebre En Adultos

Califica este Post

Qué Hacer En Caso De Fiebre En Adultos

La fiebre en los adultos es un aumento de la temperatura corporal por encima de 38°C y a menudo va acompañada de signos debido a la enfermedad que la causa.

Es una reacción normal del cuerpo para ayudarlo a combatir una infección. Si estas en esta situación sabemos cómo te sientes.

La idea de este artículo es que puedas tener todas las herramientas e información para que se te pase rápido la fiebre.

Qué Hacer En Caso De Fiebre En Adultos

¿Cuáles son los criterios de gravedad de la fiebre aguda en adultos? Una fiebre aguda debe ser sospechada de una evolución muy desfavorable a la luz de los siguientes criterios:

Terreno: enfermedad crónica subyacente (riesgo de descompensación) o inmunodepresión o embarazo o persona mayor.

Causa: endocarditis infecciosa (soplo cardíaco), peritonitis (contractura abdominal), síndrome meníngeo, especialmente en el caso de púrpura fulminante…

Resentimiento: deshidratación: taquicardia, hipotensión, sed, pliegue cutáneo, lengua.

Trastornos neurológicos: síndrome de confusión con desorientación, delirio, alteración del conocimiento, agitación, convulsiones o sepsis asociadas con shock séptico.

Es necesaria una hospitalización de urgencia.

¿Cómo Actuar?

A menos que estés inmunodeprimido, no es necesario tratar la fiebre cuando se mantiene por debajo de 38°5 C.

La temperatura deberá controlarse y registrarse periódicamente, así como la hora de la medición.

Ventila la habitación o coloca un ventilador pequeño para agitar la atmósfera si está caliente. Muchas casas se sobrecalientan en invierno cuando una temperatura de 19°C es suficiente.

Es necesario beber con frecuencia, preferiblemente tés de hierbas ligeramente endulzados, agua mineral, zumos de frutas o caldos. Es posible aligerar su dieta si no tienes hambre.

¿Qué medicamentos para la fiebre de adultos?

El tratamiento de la fiebre es, ante todo, el tratamiento de su causa.

Para la fiebre, es aconsejable utilizar un solo medicamento (“antipirético”): ningún estudio científico demuestra que alternar o combinar dos medicamentos sea más eficaz que uno solo. Además, aliviar la fiebre con medicamentos no evitará que el médico haga su trabajo y haga un diagnóstico.

En los adultos, se pueden utilizar cuatro fármacos antipiréticos para disminuir la temperatura además del tratamiento de la causa.

Paracetamol se recomienda de 3 a 4 gramos por día en tres a cuatro dosis. Por ejemplo, una tableta de 1 gramo cada seis horas.

Ten cuidado, algunos medicamentos contra la rinofaringitis también contienen paracetamol y es necesario adaptar la dosis total, ya que una sobredosis de paracetamol puede ser tóxica para el hígado.

También se pueden utilizar antinflamatorios no esteroides (AINES):

  • Ibuprofeno, 200 mg a 400 mg, de una a tres veces al día, sin exceder 1,2 g diarios.
  • ketoprofeno, en una dosis de 25 mg, de una a tres veces al día, sin exceder los 75 mg al día.
  • Aspirina, en dosis de 1 gramo, de 3 a 4 veces al día, sin exceder de 5 gramos

El ácido acetilsalicílico (aspirin) y los AINEs son agresivos para el estómago y no deben usarse en úlceras estomacales o duodenales. La dosis se puede ajustar de acuerdo con el peso y la edad (fragilidad renal en los ancianos).

Durante el embarazo, el tratamiento de la fiebre se basa exclusivamente en el paracetamol, cuya seguridad ha quedado ampliamente demostrada.

En caso de fiebre inexplicable después de una investigación exhaustiva, y en caso de deterioro general, es posible utilizar un tratamiento empírico:

Los antibióticos y los fármacos antituberculosos sólo se prescriben en caso de argumentos convincentes y después de que se hayan tomado múltiples muestras, generalmente en un entorno hospitalario.

Los corticosteroides se prescriben sólo en casos de “enfermedad de Horton” en ancianos o en casos de fuertes sospechas de vasculitis del tipo “periarteritis nodosa”, a veces en combinación con un tratamiento antituberculoso.

En caso de un ámbito familiar y la sospecha de “enfermedad periódica” o “fiebre familiar mediterránea”, un tratamiento de prueba con colchicina es legítimo y constituye una buena prueba de diagnóstico.

¿Qué es la fiebre del adulto?

La fiebre no es una enfermedad en sí misma, sino un signo clínico de la reacción de un organismo, con mayor frecuencia a una infección.

La temperatura corporal normal es de unos 37°C. Un adulto tiene fiebre si su temperatura rectal excede los 38°C, cuando se toma en una persona normalmente cubierta, no expuesta a una atmósfera cálida y en reposo durante 2 horas antes de tomar la temperatura.

Después de la ovulación, la temperatura corporal de la mujer generalmente aumenta alrededor de 0°5 C.

La fiebre no es sólo una señal de advertencia, sino que el aumento de la temperatura corporal es el primer mecanismo de respuesta a un ataque viral. A los virus les molesta el calor: como reacción a una infección viral, un centro de control de la temperatura, situado en el cerebro, desencadena un aumento de la temperatura corporal: el calor es producido por células que son verdaderas plantas químicas de energía.

Una fiebre “aguda” es aquella que ha estado presente por menos de una semana. Más allá de 3 semanas, hablamos de “fiebre prolongada”.

La fiebre plantea varios problemas: su origen, tolerancia y manejo. Aunque en la gran mayoría de los casos es sólo uno de los signos de una enfermedad infecciosa benigna (generalmente viral), también puede ser un signo de alarma de una enfermedad más grave o rápidamente progresiva que debe ser tratada con urgencia.

En los ancianos, se debe tener cuidado para evitar la deshidratación debido al aumento de la pérdida de agua.

¿Qué Causa La Fiebre Aguda En Los Adultos?

La fiebre es la señal más frecuente de que el cuerpo se está defendiendo contra una infección viral, bacteriana o parasitaria.

Es común en muchas enfermedades infecciosas comunes (rinofaringitis, bronquitis, angina, otitis aguda…) e incluso es la primera causa. Es muy útil allí porque ayuda al cuerpo a luchar contra las infecciones virales.

La fiebre aguda puede tener otras causas infecciosas:

  • Infecciones virales gastrointestinales (gastroenteritis) benignas
  • Infecciones virales graves (meningoencefalitis, miocarditis)
  • Infecciones bacterianas de las envolturas del cerebro, “meninges” (“meningitis”), pulmón (“neumonía” = 50%), aparato digestivo (apendicitis, colecistitis, colitis = 25%), riñón (“piel” = 5%), piel (“erisipelas”, “celulitis”) o absceso dental.
  • Infección parasitaria = malaria (evocar frente a cualquier fiebre al regreso de un viaje en un país tropical)
  • Infección micótica: aspergilosis, candidiasis invasiva (evocar ante cualquier fiebre en los inmunocomprometidos)
  • Infección generalizada con bacterias en la sangre (“sepsis”)
  • Infección de una herida después de una cirugía, después de un traumatismo o después de una quemadura grave

La fiebre aguda en los adultos también puede tener causas no infecciosas:

  • Quemaduras solares
  • Golpe de calor o insolación
  • Deshidratación extrema
  • Causa vascular: Flebitis, trombosis venosa profunda, embolia pulmonar.
  • Infarto de miocardio
  • Enfermedades reumáticas y autoinmunes (lupus, enfermedad de Crohn, rectocolitis, artritis reumatoide)
  • Tumores malignos sólidos (síndrome paraneoplásico) y cánceres sanguíneos
  • Hipertiroidismo
  • Reacción a ciertos medicamentos o a una vacuna, como la fiebre amarilla (síndrome posvacunal).
  • Si regresas de un viaje a un país endémico, siempre debe mencionar la malaria, que puede convertirse en una simple gastroenteritis febril.
  • La fiebre puede ser de origen indeterminado, sin infección, incluso después de extensas investigaciones.

¿Qué causa la fiebre persistente con antibióticos?

Las causas pueden variar:          

  • Causas relacionadas con el tratamiento: Incumplimiento (especialmente en el tratamiento domiciliario = tratamiento “ambulatorio”), antibioterapia no adaptada al germen (error de espectro) o germen resistente o sensibilidad reducida al antibiótico, vía de administración no adaptada al hogar (error de administración con mala difusión), dosis insuficiente o interacción con el fármaco (inductor enzimático que favorece la degradación prematura del antibiótico).
  • Causas relacionadas con el sitio infeccioso: sitio secundario a distancia o profundo (absceso) o no accesible (hueso, cerebro), puerta de entrada no tratada o infección asociada en catéter o cámara implantable para infusiones.
  • Fiebre no infecciosa: causa tromboembólica, alergia a antibióticos, fiebre inflamatoria o neoplásica.

¿Qué causa la fiebre prolongada?

La fiebre en adultos se considera prolongada cuando dura más de 3 semanas: debe ser una fiebre diaria, sin “intervalo libre”, y diferente de las fiebres repetidas que están separadas por períodos sin fiebre.

Las infecciones causan del 25 al 40% de las fiebres persistentes:

  • Infecciones bacterianas: endocarditis, meningitis decapitada, absceso profundo (absceso dental…), infección urinaria por malformaciones o litiasis, tuberculosis, neumopatía atípica, enfermedad de Lyme, tuberculosis, enfermedad de uña de gato, tifoidea, brucelosis, fiebre Q, rickettsiosis, enfermedad de Whipple, sífilis…
  • Infecciones virales: virus de Epstein-Barr, hepatitis viral B, CMV, virus del herpes, VIH…
  • Parasitosis: nativa o “importada”, a veces llamada parasitosis “exótica” (malaria, Kala Azar, Larva migrans, amebiasis hepática.
  • Infecciones micóticas profundas: candidiasis en catéter, aspergilosis o criptococosis en personas inmunocomprometidas.
  • Enfermedades inflamatorias y autoinmunes que causan el 10% de las fiebres prolongadas: Enfermedad de Horton (fiebre inflamatoria más frecuente en mayores de 60 años), lupus eritematoso sistémico (mujeres jóvenes), periarteritis nodosa (artromialgia, multineuritis), enfermedad de Still (polinucleosis, hiperferritinemia), enfermedad periódica (carácter familiar), síndrome de hiper-IgD, artropatías microcristalinas (gota, condrocalcinosis) con trastornos poliarticulares sintomáticos más frecuentes y fiebre recurrente, enfermedades intestinales inflamatorias crónicas (EII).

Términos Relacionados:

  • qué hacer en caso de fiebre

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido protegido !!