Qué Hacer Después De Una Separación Cuando Hay Hijos

Qué Hacer Después De Una Separación Cuando Hay Hijos
Califica este Post

Qué Hacer Después De Una Separación Cuando Hay Hijos

Separación: ¿cómo hablar con tu hijo al respecto? Habrá dolor, lágrimas, enojo o malentendidos.

Anunciar la separación de los padres a sus hijos no se puede hacer con total tranquilidad. Sin embargo, hay algunos principios importantes que pueden ayudar a mitigar el impacto.

Primero que nada, ustedes dos necesitan hablar. Necesita ambas voces. De lo contrario, se arriesga a considerar al ausente como el alborotador y a culparlo

Qué Hacer Después De Una Separación Cuando Hay Hijos

En las siguientes líneas te diremos todo lo relacionado con este tema, como debes de actuar para que no sea tan impactantes para tu pequeño.

Si es muy joven, puede pensar que su otro padre ya se ha ido para siempre y que no lo volverá a ver. No hay necesidad de añadir la angustia del abandono a la situación.

Si el clima entre ustedes lo permite, háblenlo de antemano. Piensen juntos en las palabras que van a usar: esto evitará que se contradigan o se aferren a él.

Tu palabra habla por sí misma: no dejes que tus quejas personales interfieran con él o ella. Debes estar lo más sereno (a) posible.

Tranquilízalo: no es su culpa

El niño ocupa un lugar central en la familia, por lo que está convencido de que tiene poder sobre su relación. A sus ojos, si se separan, es porque no ha sido lo suficientemente sabio o satisfactorio para mantener el vínculo.

Es entre los 4 y los 6 años cuando se siente más culpable porque atraviesa el famoso período del complejo edípico: a menudo sueña con desalojar a uno de sus padres para que ocupe su lugar y se convierta en el amante del padre que queda.

La separación es de alguna manera el cumplimiento de su deseo secreto? De ti depende decirle que no tiene nada que ver con esas historias de adultos.

Lo que más le asusta de su separación es la idea de que es posible no amarse más. El imagina el resto lógicamente: si hoy te separas de su padre, mañana podrías también separarte de él y dejar de amarlo.

Para tranquilizarlo, hay que explicarle que entre él y tú, se trata de otra cosa, de un amor inalterable: “Siempre te amaremos”.

El amor de un padre o de una madre no es más o menos fuerte que el amor entre dos amantes, pero es diferente porque está hecho de otro material: resiste a todo, dura toda la vida.

No te divorcias de tus hijos”. Harás cualquier cosa para consolar a tu hijo si muestra angustia. Pero no dejes que piense que puede influir en tu decisión. Si cree que puede hacerte cambiar de opinión, eso le da un papel en el divorcio. No es saludable para él. Y si no logra reunirlos, se sentirá aún más culpable por su separación.

Elige el momento adecuado y las palabras adecuadas

No tienes que decírselo con meses de antelación. El niño vive en el presente y sólo puede prever un futuro muy cercano.

Si te anticipas demasiado, ya no tiene sentido para él. Dile que dos o tres semanas antes de la separación. Evita dejarlo en medio de una crisis, después de una discusión.

Escoge un momento tranquilo en el que tendrás tiempo para responder a sus preguntas y disipar sus temores. Esta es una conversación importante, déjale digerir las noticias suavemente. 

Por supuesto, no se trata de mentirle diciéndole que papá se va de viaje: no se debe engañar. Pero decir la verdad no tiene que significar todo.

Lo que quieres que oiga es “ya no podemos vivir juntos”. Puedes decirle que ya no te escuchas a ti mismo, o incluso que ya no se aman, si esa es la verdad.

Pero las razones subyacentes del fracaso de la pareja no les conciernen. Cuanto más le digas, más le pondrás en posición de tomar partido, de juzgar.

No es su papel, es muy desestabilizador para él. Tiene el derecho de continuar amando a sus dos padres como antes, sin motivos ocultos.

Preservar la pareja paterna

Conectado como si infundiera sus emociones, él ya ha percibido tristeza, enojo, preocupación y arrepentimiento. No tienes que negarlos si te interroga.

Pero no aproveches la oportunidad para quejarte. No le corresponde a él consolarte, sino a ti protegerlo. Si la decisión es unilateral, puedes decirle de dónde vino: lo sentirá de todos modos, a través de la tristeza de uno y la mirada culpable del otro.

Pero elige tus palabras: desterrar “papá nos abandona”, preferir “papá ha decidido vivir en otro apartamento”. No empujes a tu futura “ex”, en el proceso le harás daño a tu hijo.

Aunque ahora sólo sientan amargura y resentimiento por su pareja, se han amado mutuamente y su hijo es el fruto de ese amor. Es muy importante para él: no imaginar ningún afecto en la historia de su nacimiento, es intolerable para un niño.

Así que, cueste lo que cueste, debes recordarle que al principio de su vida, ahí estaba tu amor. También les corresponde a ustedes repetirle que, sea cual sea el futuro de su pareja, no se arrepienten de su nacimiento.

Esto parece obvio, pero el niño necesita oírlo de nuevo. Para crecer, necesita poder confiar en los dos. Su vida no puede dividirse en partes.

Explícale que te mantendrás en contacto para todo lo que le concierne, y que te mantendrás al día, o al menos lo intentarás: “Es como marido y mujer que ya no nos llevamos bien, pero seguimos siendo tus padres y continuaremos llevándonos bien para criarte.

Divorcio: Preguntas Antes De Tomar La Decisión

Disputas, críticas, malentendidos, problemas… ¿Ya no te encuentras en tu matrimonio a tal punto que planeas ponerle fin? El divorcio es una decisión difícil. Aquí hay dos preguntas para hacerse antes de decidir.

¿Por qué quiero el divorcio?

El primer paso cuando sientes incomodidad en tu relación es identificar su origen.  Pregúntate: “¿Me siento abandonado por mi cónyuge?” “¿Me está sofocando con sus reproches?”¿Su comportamiento me lastima?

Si es así, ¿cuál?”. En el momento en que se prevé la separación, es necesario hacer un inventario del lugar de su matrimonio. Las parejas que piensan en el divorcio a menudo tienen problemas de comunicación.

La pérdida del empleo, la mudanza, el miedo al compromiso y la falta de apoyo emocional pueden ser fuentes de conflicto que precipitan la separación.

Algunas parejas tienden a culparse mutuamente y a discutir todo el tiempo. Cada uno quiere imponer su punto de vista sin tomarse el tiempo de entender al otro. Los socios tienden a apegarse a sus posiciones y se encuentran en un callejón sin salida.

Qué hacer: Es importante trabajar sobre uno mismo y poder cuestionarse. ¿Le estoy preguntando algo posible? ¿Le hago reaccionar así? son todas preguntas que necesitan ser contestadas.

¿Me estoy comunicando?

Requiere esfuerzo y un poco de tiempo, pero puede valer la pena. Por otro lado, si la pareja pasa más tiempo tratando de reconciliarse que de estar bien juntos, la calidad de la relación se verá afectada. El divorcio puede ser una respuesta adecuada.

Nota: la forma en que dices las cosas es tan importante como el contenido. La culpa se experimenta como un ataque y puede llevar al conflicto.

Qué hacer: hable con su pareja sobre sus dudas. Todo el mundo puede decir lo que le conviene y lo que ya no quiere. Si las parejas tienen la misma visión de su futuro, se puede descartar la opción del divorcio. También se puede considerar la terapia de pareja si los cónyuges ya no pueden comunicarse.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido protegido !!