Qué Hacer Con Niños Agresivos (De 2 A 8 Años)

Qué Hacer Con Niños Agresivos (De 2 A 8 Años)
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Qué Hacer Con Niños Agresivos (De 2 A 8 Años)

Durante los primeros años de la vida de un niño, él descubre que el mundo no le pertenece, que no puede gobernarlo a su antojo y que debe acatar reglas que no ha elegido, que no siempre entiende y que considera injustas.

Hasta los 3 años, expresa su frustración desarrollando ciertas formas de agresividad. Después de 3 años, la agresividad disminuye gradualmente.

Si persiste, o incluso se convierte en violencia, es importante entender las causas para ayudar al infante a controlar sus emociones.

Qué Hacer Con Niños Agresivos (De 2 A 8 Años)

Cuando su hijo sea agresivo, háblele, hágalo claro y firme… pero con calma, que usted no está de acuerdo, que su comportamiento no es bueno. Explíquele la importancia de las reglas que son esenciales para toda vida comunitaria, demuéstrele que se aplican a todos, incluso a usted, sus padres.

Su hijo se identifica con los adultos que están cerca de él. Adoptar un comportamiento equilibrado y sereno en caso de desacuerdo con él o con otra persona. Verá que la agresión no es la única respuesta al conflicto.

Para ayudarlos a tomar conciencia de su comportamiento inapropiado, colóquelos en situaciones de juego de roles.

Ponerse sucesivamente en la piel de cada personaje le ayudará a aprehender los diversos sentimientos que uno puede sentir. Pregúntale: ¿qué deberían haber hecho los personajes? ¿Qué le habría hecho? ¿Se habría enfadado? Etc.

Ofrecerle una actividad deportiva o artística puede ser una buena manera de canalizar una energía desbordante y servir de desahogo.

A un niño agresivo se le reprende más a menudo y se le hace sentir culpable que halagado. No olvide felicitarlo cuando adopta una actitud adaptada a una situación en la que puede haber sentido frustración.

Alentarlo en su progreso le permitirá recuperar la confianza en sí mismo y le reforzará en sus cambios de comportamiento.

Incluso en momentos de estrés, trate de compartir momentos de tranquilidad con su hijo prestándole toda su atención.

Escúchalo y deja que se exprese. Ayudarle a poner palabras a sus sentimientos le ayudará a reducir su agresividad y le ayudará a entender las razones de su comportamiento.

 Causas De La Agresión

Un niño agresivo puede ser agresivo porque se siente rechazado, necesitado de atención. La llegada de un bebé a la familia, por ejemplo, puede ser una fuente de ansiedad y frustración. Entonces puede desarrollar ira y adoptar un comportamiento que llame la atención sobre él.

Del mismo modo, si su hijo carece de confianza, su defensa puede convertirse en el ataque. Vivir en un ambiente familiar conflictivo, en un ambiente tenso, en relaciones difíciles con los hermanos puede convertirse en una señal de que la agresión es una parte normal de la vida.

También puede haber comprendido que los adultos se rinden cuando se vuelve agresivo, lo que refuerza su comportamiento.

También pueden ser niños maltratados:

  • En peligro porque es ignorado (después de una ruptura, divorcio, enfermedad, depresión paterna…)
  • En el fracaso académico,
  • Frente a padres que fallan o padres incapaces de explicar las reglas más simples de la vida.
  • La violencia también puede ser una forma de expresar la propia existencia e identidad.

La evolución de la agresión

La agresión en los niños menores de 2 años de edad se expresa mediante golpes. El niño aún no tiene la edad suficiente para usar el habla para expresar sus deseos y sentimientos. Se habla más bien de impulsos: “Yo quiero, yo tomo”.

Alrededor de la edad de 2 años, el temido “no” período se inició. Su hijo afirma su autonomía y responde sistemáticamente “no” cuando está enfadado o frustrado.

Después de 3 años, la agresividad física disminuye porque el niño entiende el poder de las palabras. Desarrolla una agresividad más verbal, se da cuenta de que puede negociar, amenazar y lograr sus fines a través del habla.

Si después de 3 años, su hijo sigue siendo agresivo, incluso violento hacia usted, sus compañeros, pero también hacia sí mismo, es quizás el signo de un sufrimiento del que es necesario encontrar la causa. Comprender las razones de la agresión le ayudará a ajustar su comportamiento y a ayudar a su hijo.

Agresión hacia sí mismo

A veces un niño vuelve su violencia contra él para no atacar a los demás.

Es posible que su hijo también haya comprendido que esto era desestabilizador para usted. Usa esto para hacerte cambiar de opinión. Entonces puedes fingir que no lo ves, dejará de lastimarse rápidamente.

Una vez más, es importante entender las razones de este comportamiento violento con el fin de proporcionar a su hijo la ayuda necesaria.

Más Grandes

Usted está particularmente sorprendido por el comportamiento de su hijo. Rápidamente se vuelve perturbador e incluso puede confrontarlo con la hostilidad de otros padres.

El clima familiar se ve afectado. Su hijo también sufre porque su comportamiento lo hace impopular con otros niños.

Castigarlo, sin embargo, no ayuda en nada. Se interioriza, se enfurruña, reprime su agresividad (o a veces la vuelve en su contra) hasta que explota de nuevo y más intensamente. Necesita tu ayuda.

¿Es una señal de advertencia de un trastorno o enfermedad? Si tiene alguna duda, no dude en consultar a un especialista rápidamente para averiguarlo por sí mismo.

Una vez que se hayan abordado sus inquietudes, trate de identificar la posible causa y/o las razones de la hostilidad. La agresión suele estar vinculada a la frustración.

El niño hace al “Otro” (o a cualquier Otro) responsable de esta frustración, de ahí sus reacciones agresivas. Por ejemplo, si los padres experimentan dificultades dentro de su relación, el niño las siente y puede ser violento.

La llegada de un hermano o hermana menor puede ser experimentada como algo muy angustiante para el niño. Al ser agresivo, simplemente trata de defender su territorio.

El niño también puede mostrar hostilidad hacia otros niños porque muestran diferencias. Esto perturba su orientación. Se siente amenazado y luego busca preservar su identidad.

A los 8 años, el amor y la agresividad están entrelazados. El niño no siempre percibe las consecuencias de estos actos. Todavía no integra el sufrimiento y el dolor que causa a los demás.

Poco a poco, comprenderá la noción de culpa. Sin castigar necesariamente al niño, usted debe establecer límites y explicar las consecuencias dolorosas de las acciones del niño. Reconozca su enojo y sus posibles temores, pero manténgase firme dentro de los límites que no se deben superar, como lo mencionamos arriba.

Como manejarlo

Explique que es inaceptable e inaceptable golpear a otros, que golpear no es una buena manera para que los humanos se comuniquen.

Pida perdón: pida a la persona que se disculpe con la persona que fue golpeada para que pueda aprender a respetar a los demás.

Apele a su empatía explicándole que le duele al hacer eso. Sugiérale que se comporte con otros niños como le gustaría que se comportaran con él.

Enséñeles a expresar su agresividad de manera diferente: dígales que pueden negociar con palabras en lugar de gestos violentos.

Ve a ver a su maestro: pídele que preste atención durante la cantina y el recreo para averiguar si no es el chivo expiatorio de algunos de sus compañeros de escuela.

Hable con un pediatra que lo referirá a un psicólogo si él o ella lo considera necesario.

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